El panorama general
- Starmer pasó el fin de semana en su residencia de Chequers discutiendo su futuro con su esposa y aliados cercanos. Varios ministros del gabinete —entre ellos Yvette Cooper, Ed Miliband, Shabana Mahmood y Heidi Alexander— le pidieron que se retire.
- El detonante fue el triunfo de Burnham en Makerfield, donde obtuvo más del 50% de los votos y una ventaja de 9.000 votos sobre Reform UK. Eso convenció a muchos diputados de que Starmer es un lastre electoral.
- El plan más probable contempla que Starmer se mantenga en el cargo hasta septiembre, permitiendo que el nuevo líder asuma en la conferencia anual del Partido Laborista. Esto daría tiempo a Burnham para formar equipo de gobierno.
Entre líneas
La caída de Starmer refleja un problema de popularidad personal, no de fracaso del partido. Los laboristas creen que Burnham, con mejores habilidades de comunicación y un historial de derrotar a Reform UK, puede revertir la pérdida de apoyo en las encuestas.
El intento de Starmer de resistir se derrumbó cuando dejó en sus cargos a los ministros que le pidieron la renuncia. Eso evidenció que su autoridad ya no existía.
Una incógnita es si habrá una contienda formal por el liderazgo. Wes Streeting, exsecretario de Salud, dice tener los apoyos necesarios para postularse, pero Burnham cuenta con unos 200 diputados a su favor —casi la mitad del grupo parlamentario.
Qué sigue
- Starmer haría una declaración frente al número 10 de Downing Street en la mañana del lunes. No se espera que fije una fecha exacta de salida, sino un calendario.
- El gabinete tiene previsto reunirse el martes. Fuentes internas indican que ese es el plazo máximo para que Starmer anuncie su partida, o varios ministros dimitirían en cadena.
- Si Burnham queda como único candidato, su ascenso sería una coronación efectiva, sin primarias. La transición podría completarse antes del otoño.