El contexto del caso
El tribunal encontró al hombre culpable de proxenetismo agravado, tentativa de violación, agresiones y amenazas. La Fiscalía identificó a unos 120 compradores, aunque solo se procesó a 28 de ellos. Dos recibieron penas de cárcel; el resto, multas.
- El acusado controlaba a su esposa con 11 cámaras en la casa (almacenó 19.635 vídeos) y la amenazaba con "liberar al monstruo" si lo desobedecía.
- También la forzaba a consumir drogas y alcohol, según la sentencia.
- La mujer usó un punto ciego de las cámaras para escapar y llamar a la policía.
Entre líneas
El tribunal desestimó ocho cargos de violación. Argumentó que no se pudo probar si la participación de la mujer fue involuntaria en siete de ellos, y en el octavo no se determinaron los actos concretos. Esto contrasta con la evidencia de un patrón de coerción y control reconocido por los jueces.
La condena quedó lejos de los diez años que pidió la fiscal. La ley sueca exige pruebas específicas para cada acto de violación, incluso cuando existe un sistema de dominación probado.
Las cifras clave
- 4 años y 5 meses: pena de prisión para el esposo.
- 120 a 276: rango de compradores identificados según distintas fuentes.
- 28 hombres: condenados por comprar servicios sexuales.
- 200.000 coronas suecas (≈18.300 euros): indemnización a la víctima.
- 19.635 vídeos: grabaciones almacenadas por el acusado.
Qué sigue
El condenado, que negó los cargos, puede apelar. La mujer está en proceso de divorcio y ha recibido apoyo psicológico durante el juicio, que se celebró en gran parte a puerta cerrada debido a la sensibilidad del caso.