El panorama general
La guerra entre Estados Unidos e Irán comenzó el 28 de febrero, tras el asesinato del líder supremo Ali Jameneí en ataques conjuntos de EE.UU. e Israel. Desde entonces, ambas partes han alternado rondas de diálogo con bombardeos y sabotajes en el golfo Pérsico. El acuerdo preliminar firmado en junio prometía una tregua de 60 días, pero se rompió en menos de un mes.
Los números que importan
- El Comando Central de EE.UU. reportó haber alcanzado unos 140 objetivos en la tercera ronda de ataques, más que en las dos anteriores.
- Los blancos incluyeron sitios de lanzamiento de misiles y drones, depósitos de municiones y equipos de comunicación.
- Irán respondió atacando con misiles y drones contra bases estadounidenses en Baréin, Kuwait, Qatar, Jordania y Omán, según confirmaron fuentes oficiales de esos países.
- El gobierno iraní sostiene que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado "hasta nuevo aviso" y advirtió que cualquier intento de abrir una ruta alternativa será respondido con fuerza.
Entre líneas
Los ataques no se limitan a blancos militares. Medios iraníes reportaron explosiones en las ciudades de Bushehr, Asaluyeh y la isla de Qeshm, cerca de la central nuclear de Bushehr. Hasta ahora, las autoridades no han reportado víctimas civiles, pero la población en ciudades como Teherán vive con incertidumbre. "No tengo nervios para soportar bombardeos diarios además de todo lo demás", dijo un residente a Al Jazeera.
Lo que dicen
Donald Trump declaró a NBC: "Les dimos una paliza anoche". Desde el lado iraní, el presidente del parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, escribió: "La era de los acuerdos unilaterales terminó. Les dijimos: cumplan su palabra o paguen el precio. La realidad está llamando a la puerta".
La imagen completa
El estrecho de Ormuz, considerado una vía internacional, se ha convertido en el principal punto de fricción. Irán exige controlar el tránsito y cobrar peaje, mientras EE.UU. insiste en la libre navegación. Con tres oleadas de bombardeos en una semana y una tregua rota, el conflicto se encamina hacia una guerra abierta que ya está golpeando los mercados globales. El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su "profunda preocupación por la grave escalada".