El panorama general
Peters fue la primera funcionaria electoral local acusada de violar sistemas de votación tras las elecciones de 2020. Permitió que un experto externo, vinculado al CEO de My Pillow Mike Lindell, copiara los discos duros de los equipos de Dominion Voting Systems en el condado de Mesa.
- Las imágenes y contraseñas del sistema se publicaron en línea, alimentando teorías falsas de fraude electoral.
- Múltiples auditorías, recuentos y demandas por difamación confirmaron que Joe Biden ganó en 2020 y que las máquinas no fueron manipuladas.
Trump no podía indultar a Peters porque sus delitos eran estatales, no federales. En su lugar, presionó directamente al gobernador Polis para que redujera la pena, argumentando que ella era víctima de persecución política.
Entre líneas
La conmutación ocurrió el mes pasado, pero Polis condicionó la liberación a que Peters expresara arrepentimiento. Sin embargo, en una entrevista con Steve Bannon tras salir de prisión, repitió las mismas teorías de conspiración y se presentó como una mártir.
“Sé que los demócratas van a hacer trampa, y nadie está abordando realmente el problema por el que pasé tiempo en prisión como represalia”, dijo Peters.
Esto sugiere que la presión de Trump fue el factor determinante, no un cambio de postura de la exfuncionaria.
Lo que dicen
La secretaria de Estado de Colorado, Jena Griswold, criticó la liberación. Aseguró que envía un mensaje peligroso sobre la falta de consecuencias para quienes atacan los sistemas electorales y que fortalece el movimiento negacionista de las elecciones.
Por su parte, el abogado de Peters agradeció a Trump: “Si no fuera por Donald Trump, ella aún estaría tras las rejas”.
Qué sigue
Peters anunció que planea pasar las próximas semanas recuperándose, pero no descartó seguir difundiendo sus afirmaciones sobre el fraude electoral. Mientras tanto, el caso sienta un precedente sobre cómo la presión ejecutiva puede alterar sentencias estatales, incluso cuando no hay delitos federales de por medio.