El contexto
Trump, neoyorquino de Queens, asistió invitado por el dueño de los Knicks, James Dolan. Su relación con la ciudad, de fuerte tendencia demócrata, ha sido tensa. Los abucheos no fueron una sorpresa: las encuestas muestran que la base de aficionados de la NBA es mayoritariamente liberal y Nueva York apoyó ampliamente a Kamala Harris en 2024.
Entre líneas
- La reacción del público fue mixta: abucheos al presidente, pero aplausos y vítores cuando aparecieron los jugadores de los Knicks en las pantallas. También abuchearon a los Spurs.
- Trump ha asistido a múltiples eventos deportivos en su segundo mandato (Super Bowl, US Open, Ryder Cup, UFC), algo inusual en sus predecesores. Esto normaliza su presencia en espacios masivos, pero el recibimiento en Nueva York muestra la división persistente.
Lo que cambió
El operativo de seguridad transformó la rutina del partido:
- Se estableció un perímetro de seguridad de varias cuadras alrededor del Madison Square Garden, con barreras metálicas y cierre de calles al tránsito peatonal y vehicular.
- Se canceló la fiesta de visualización al aire libre, que había sido un punto de encuentro para miles de aficionados durante la postemporada.
- Se impuso una política estricta de no bolsos y controles estilo aeropuerto (detectores de metales tipo TSA).
- La Policía de Nueva York y el Servicio Secreto desplegaron cientos de agentes. Los aficionados debieron llegar hasta tres horas antes del inicio.
Qué sigue
La Policía confirmó que las fiestas de visualización se retomarán para el Juego 4. Mientras tanto, la serie continúa con los Knicks arriba 2-0, buscando su primer campeonato desde 1973. La presencia de Trump añadió un ingrediente político a una noche que, para los fanáticos, debería haber sido solo de básquetbol.