El panorama general
El miércoles 22 de julio, Estados Unidos y Arabia Saudita firmaron un acuerdo nuclear civil de 30 años que permite a Riad desarrollar un programa atómico con tecnología estadounidense. El pacto se anunció sin mencionar condiciones diplomáticas. Veinticuatro horas después, Trump usó su red Truth Social para aclarar que el acuerdo "está totalmente sujeto a que Arabia Saudita se una a los muy respetados y exitosos Acuerdos de Abraham".
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ratificó que si los saudíes no se suman a la normalización, "el acuerdo nuclear simplemente se cae".
Entre líneas
- Lo que no se dice: Trump no explicó por qué la condición no se incluyó en el anuncio original. El cambio repentino genera dudas sobre la coordinación entre el Departamento de Energía y la Casa Blanca.
- El dato clave: El acuerdo permite potencialmente el enriquecimiento de uranio en territorio saudí, según reportes del Wall Street Journal. Trump lo niega ("¡No habrá enriquecimiento de material!"), pero el texto completo del pacto no se ha hecho público.
- Las voces discordantes: Expertos en no proliferación advierten que el acuerdo podría desatar una carrera nuclear en el Golfo, especialmente si Arabia Saudita obtiene capacidad de enriquecimiento sin supervisión estricta.
Lo que dicen
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó la posible adhesión saudí como "un avance histórico para la paz en Oriente Próximo" y lo atribuyó a la guerra conjunta contra Irán. Arabia Saudita, por su parte, no ha respondido oficialmente. Históricamente, Riad ha exigido una hoja de ruta clara hacia un Estado palestino como condición para normalizar relaciones con Israel.
Qué sigue
El Congreso de Estados Unidos debe revisar y aprobar el acuerdo. Aunque la legislatura está controlada por republicanos, la nueva condición de Trump podría complicar el proceso, especialmente si Arabia Saudita se niega a normalizar sin avances en la cuestión palestina. La Casa Blanca insiste en que Trump es "el negociador final", pero será crucial ver si Riad acepta el requisito o si el pacto queda en suspenso.