Por qué importa
La ley de vivienda, llamada Ley de Acceso a la Vivienda del Siglo XXI, fue aprobada en junio con apoyo bipartidista en un momento de alta inflación en el costo de las viviendas. Sus principales medidas incluyen:
- Agilizar las evaluaciones ambientales para proyectos de construcción
- Limitar la cantidad de viviendas unifamiliares que pueden comprar los grandes inversores de Wall Street
Sin la firma de Trump, la ley igualmente puede convertirse en ley automáticamente después de 10 días hábiles desde que el Congreso la envió a la Casa Blanca.
El trasfondo
Trump exige que el Senado apruebe la Ley de Salvaguarda del Voto (SAVE Act), que obligaría a presentar identificación y comprobante de ciudadanía para votar. El presidente ha afirmado repetidamente, sin evidencia, que existe fraude electoral generalizado.
Los republicanos controlan ambas cámaras del Congreso, pero reconocen que no hay suficientes votos para aprobar esa ley. Los demócratas sostienen que la medida descalificaría a votantes elegibles.
Entre líneas
Trump canceló una ceremonia prevista para el 24 de junio en la que planeaba firmar la ley de vivienda. Desde entonces, usa el proyecto como herramienta de presión política. Su publicación en Truth Social del viernes reitera su postura y advierte consecuencias políticas para quienes se opongan a la ley electoral.
Lo que cambia
La ley de vivienda entrará en vigor sin la firma de Trump, a menos que él emita un veto antes de la medianoche del viernes. Esto crea una ruptura pública entre el presidente y su propio partido en un año de elecciones legislativas, justo cuando los republicanos intentaban mostrar resultados en un tema que afecta directamente a los votantes: el alto costo de la vivienda.