El contexto
La ley de vivienda (21st Century ROAD to Housing Act) fue aprobada en la Cámara de Representantes por 358 votos a favor y 32 en contra, y en el Senado por 85 a 5. Su objetivo es reducir costos y aumentar la oferta de hogares ante un déficit estimado de más de cuatro millones de unidades.
La SAVE America Act, prioridad legislativa de Trump, impone:
- Identificación con foto para votar en elecciones federales.
- Prueba documental de ciudadanía para inscribirse en el padrón.
- Transferencia del control de los padrones electorales estatales al gobierno federal.
Los demócratas consideran la medida una forma de supresión del voto.
Entre líneas
Trump no logra reunir los 60 votos necesarios en el Senado para superar el filibusterismo: los republicanos tienen 53 escaños. Cinco votaciones desde marzo fracasaron. El líder de la bancada republicana, John Thune, calificó esa barrera como "realidades duras".
La cancelación ocurrió justo cuando líderes republicanos de la Cámara baja elogiaban la ley de vivienda en una conferencia de prensa. El presidente de la Cámara, Mike Johnson, dijo que había hablado con Trump y confiaba en que firmaría el proyecto.
Lo que dicen
La senadora demócrata Elizabeth Warren, coautora de la ley de vivienda, calificó la decisión de Trump como una muestra de que "no le importan las familias estadounidenses". Dijo que el proyecto era el gesto bipartidista más cercano a un "Kumbaya" en Washington.
Por otro lado, el senador republicano Rick Scott, aliado de Trump, organizó un almuerzo a puertas cerradas con el presidente para buscar una salida al estancamiento.
Qué sigue
Si Trump no veta la ley de vivienda ni el Congreso entra en receso, la norma se convertirá en ley automáticamente en diez días. Algunos republicanos creen tener votos suficientes para superar un veto presidencial, lo que reduciría la maniobra de Trump a un gesto simbólico.