El trasfondo
Desde su lanzamiento en 2012, Valve intentó frenar el fraude. Colocó advertencias en las tarjetas, limitó su disponibilidad y restringió los montos de canje. Aun así, los estafadores se adaptaron.
- Instruyen a sus víctimas para que compren tarjetas y compartan el PIN.
- Revenden los códigos con descuento en sitios no oficiales.
- Logran transacciones anónimas y sin documentación.
La Comisión Federal de Comercio de EE.UU. estima que estos fraudes generan más de 100 millones de dólares al año en pérdidas.
Lo que cambia
Valve dejará de fabricar nuevas tarjetas, pero las que ya están en las tiendas seguirán siendo válidas. La empresa calcula que el inventario actual se agotará por completo antes de que termine 2026.
Los usuarios aún pueden comprar tarjetas digitales de Steam. Esas requieren una cuenta vinculada y resultan más difíciles de explotar para los estafadores.
Lo que dicen
En su comunicado, Valve reconoció que “los estafadores continúan impactando a clientes de Steam y otras personas inocentes”. La empresa añadió que tomó “la difícil decisión de terminar el programa de tarjetas regalo en tiendas minoristas”.
En el largo plazo
El fin de las tarjetas físicas elimina un canal de fraude conocido, pero no resuelve el problema de fondo. Los estafadores ya usan tarjetas de otras marcas como Fortnite o Roblox. Valve apuesta por los formatos digitales, donde tiene más control sobre la trazabilidad de las transacciones.