Por qué importa
El respaldo a estas prohibiciones creció de forma sostenida. En 2024, solo el 36% apoyaba las restricciones de toda la jornada; en 2025 subió a 44% y ahora alcanza el 48%. La tendencia refleja una presión creciente de padres, legisladores y defensores de la infancia para limitar el acceso a redes sociales y pantallas en el aula, citando efectos en la concentración, las habilidades sociales y el bienestar emocional.
El dato clave
- Apoyo por tipo de prohibición:
- Durante clases: 77% a favor, 18% en contra.
- Toda la jornada escolar (bell-to-bell): 48% a favor, 43% en contra.
- Apoyo por edad:
- Adultos menores de 30 años: solo 28% respalda las prohibiciones de todo el día.
- Adolescentes (13-17 años): apenas 17% apoyan restricciones totales.
- Diferencia partidista: republicanos respaldan ambas medidas en mayor proporción que demócratas, aunque ambos grupos apoyan ampliamente la restricción en clase.
Entre líneas
El principal punto de desacuerdo no es si los teléfonos deben estar en clase —la mayoría ya lo rechaza— sino si los estudiantes deben recuperarlos entre lecciones o guardarlos hasta el timbre final. Los adultos mayores se muestran más cómodos con la idea de que los adolescentes sobrevivan un día escolar sin acceso inmediato a redes sociales o mensajes grupales. En contraste, los jóvenes y los propios estudiantes son mucho menos entusiastas.
Lo que no se dice
Aunque el apoyo político es amplio, la evidencia sobre los efectos concretos de estas prohibiciones sigue siendo limitada. Los estudios previos del Pew muestran que más del 60% de los adultos cree que las restricciones mejorarían las calificaciones, el comportamiento y las habilidades sociales, pero hasta ahora no hay datos concluyentes que confirmen esos resultados a gran escala.