Por qué importa
Este ataque se produce horas antes de la cumbre del G7 en Francia, donde Ucrania pedirá más presión sobre Rusia y más defensa antiaérea. También ocurre tras llamadas telefónicas de Donald Trump con Volodimir Zelenski y Vladimir Putin, lo que muestra que los esfuerzos diplomáticos no detienen la escalada.
Lo que no se dice
El bombardeo a un sitio religioso no es un hecho aislado. Refleja un cambio en la estrategia rusa: al verse ralentizada en el frente terrestre por los drones ucranianos, Moscú intensifica los ataques aéreos contra ciudades y objetivos simbólicos. El objetivo no es solo militar, sino quebrar la moral civil y la confianza de los aliados occidentales.
Los números que importan
- 70 misiles y 611 drones lanzados contra Ucrania durante la noche.
- La defensa aérea ucraniana derribó 50 misiles y 582 drones, según datos preliminares.
- 140.000 residentes de Kiev quedaron sin electricidad por daños en la red.
- Ocho bloques residenciales alcanzados, además del monasterio y estudios cinematográficos.
Qué sigue
Zelenski pidió al G7 una "respuesta decisiva y sustancial". También propuso una reunión con Putin en Estados Unidos, con Trump como anfitrión. Mientras tanto, Ucrania continuó sus propios ataques de largo alcance: un dron mató a tres personas en la ciudad rusa de Tula, y se reportaron daños en puentes hacia Crimea.
La imagen completa
La guerra aérea se intensifica mientras el frente terrestre se estanca. Cada bando golpea donde puede: Ucrania con drones de alcance medio contra rutas de suministro rusas; Rusia con misiles y drones contra ciudades e infraestructura ucraniana. El ataque a un lugar sagrado ortodoxo añade una dimensión cultural y religiosa al conflicto, que supera ya los cuatro años de duración.