El panorama general
Las altas temperaturas y la falta de lluvias persisten en la región, sin señales de mejora en los próximos días. La situación impacta a distintos países:
- Hungría: la nuclear Paks redujo su generación de 2.000 megavatios a menos de 1.000 esta semana.
- Rumanía: la central de Cernavoda, que aporta el 20% de la electricidad del país, enfrenta problemas de refrigeración. El ejército detonó rocas en el lecho del Danubio para mejorar el flujo de agua.
- Serbia: la generación hidroeléctrica cayó significativamente por la falta de caudal.
Lo que está en juego
El primer ministro húngaro, Péter Magyar, calificó los próximos días como los “más críticos”. La planta podría apagarse por completo entre el martes y el miércoles, lo que obligaría a aplicar restricciones eléctricas en hogares e industrias. El gobierno ya pidió a la población y a las empresas que reduzcan voluntariamente su consumo.
El efecto dominó
En Rumanía, las automotrices Dacia y Ford acordaron suspender su producción hasta el 19 de agosto por la crisis energética. Otras industrias intensivas en electricidad evalúan medidas similares. Si la central de Cernavoda no logra mantener su enfriamiento, podría detenerse por completo el jueves, según el ministro de Defensa.
La otra cara
La oposición, encabezada por el partido Fidesz del exprimer ministro Viktor Orbán, critica la gestión del gobierno de Magyar, que asumió en mayo. Señalan que la situación refleja falta de control y preparación. Encuestas recientes muestran que el partido de Magyar cuenta con el 58% de apoyo, frente al 20% de Fidesz.
Qué sigue
Los pronósticos meteorológicos no anticipan un aumento del nivel del Danubio en los próximos días. La continuidad de las operaciones nucleares en Hungría y Rumanía dependerá de si el clima cambia o si logran implementar soluciones temporales para la refrigeración.