El panorama general
Bavi —con un diámetro de 1.000 kilómetros, equivalente al ancho de Francia— llegó a la costa con vientos sostenidos de 144 km/h, categoría 1. Aunque se debilitó a tormenta tropical, su enorme volumen de humedad representa el mayor riesgo: las lluvias torrenciales pueden extenderse por días en el este y norte de China.
La tormenta comenzó como un supertifón de categoría 5 que golpeó Guam y las Islas Marianas el 5 de julio, dejó 17 muertos por deslizamientos en Filipinas y causó cortes eléctricos en el sur de Japón.
Los números que importan
- Evacuaciones: más de 2,4 millones de personas reubicadas en Zhejiang y Shanghái.
- Vuelos suspendidos: más de 2.800 cancelaciones en toda la región; 684 solo en Shanghái.
- Trenes parados: dos estaciones principales de Hangzhou suspendieron todos los servicios; en Shanghái se cancelaron más de 1.600 trenes.
- Daños urbanos: en Yueqing cayeron más de 1.300 árboles; la mitad fueron arrancados de raíz. El agua alcanzó la mitad de la altura de una llanta de auto.
El estado de las cosas
Al mediodía del domingo 12 de julio, Bavi continuaba su avance hacia el interior. Aunque perdió intensidad, el Centro Meteorológico Nacional de China mantuvo una alerta naranja —la segunda más alta en la escala de cuatro niveles— por lluvias excepcionalmente fuertes en las provincias de Zhejiang, Fujian y las zonas costeras del norte.
Los aeropuertos de Hangzhou y Shanghái comenzaron a reanudar operaciones gradualmente tras el mediodía del domingo, a medida que los vientos disminuían.
Lo que viene después
Las proyecciones indican que la tormenta seguirá debilitándose mientras se desplaza hacia el noroeste, pero las precipitaciones podrían durar varios días. Las autoridades mantienen en alerta a los equipos de emergencia —más de 17.000 efectivos en Fujian— mientras evalúan inundaciones y deslizamientos en zonas montañosas.
La infraestructura de transporte, energética y de comunicaciones en el oriente chino podría tardar semanas en recuperarse por completo, especialmente en áreas rurales que dependen de líneas eléctricas aéreas vulnerables a los vientos.