Lo que dijo Boric
- En el Hay Festival de Gales (31 de mayo), el periodista Jon Lee Anderson le preguntó si contempla volver a La Moneda. Boric respondió: “Yo podría ser candidato, no sé, pero tiene que ser una discusión colectiva”.
- En la British Library de Londres, ante la periodista Isabel Hilton, agregó: “Sé que en un futuro mi nombre va a ser uno de los que esté en discusión”.
- Aclaró que no se levanta pensando en recuperar el poder y que su estilo no es imponerse como irremplazable.
Las reacciones
En el Frente Amplio: entusiasmo
El diputado Ignacio Achurra señaló que Boric “es un referente y un liderazgo fundamental de la izquierda chilena”. Desde su partido transmiten que les alegra que el expresidente no cierre la conversación sobre una nueva candidatura.
En el Partido Socialista: cautela
El senador Gastón Saavedra pidió no anticiparse. Dijo que primero se debe construir la unidad de la centroizquierda con un proyecto país, y que aunque Boric es un liderazgo importante, “también hay otras y otros que podrían”.
En la derecha: acusaciones de radicalismo
Sectores de la oposición calificaron las declaraciones como un “error” y acusaron que Boric no ha moderado su postura. Lo tildaron de “radical” por no reconocer, según ellos, los resultados de su gestión.
Lo que no se dijo
Boric evitó aclarar si su eventual candidatura sería para la próxima elección presidencial (2029) o para una más lejana. Tampoco mencionó condiciones concretas bajo las cuales aceptaría postularse. Analistas señalan que esta ambigüedad busca mantener su nombre vigente sin comprometerse a plazos.
El panorama general
La centroizquierda chilena enfrenta el desafío de reconstruir una coalición competitiva tras el gobierno de Kast. Boric, al dejar el poder joven, se posiciona como una figura disponible, pero sus declaraciones reabren tensiones internas entre quienes quieren renovación y quienes prefieren un liderazgo ya probado —aunque con una aprobación mixta—. La derecha, mientras tanto, aprovecha para fijar la imagen de Boric como un extremista antes de que pueda rearmar su capital político.