El nuevo grupo retoma una estrategia histórica: en 1960, la CIA supervisó la fallida invasión de Bahía de Cochinos con una estructura similar. Sin embargo, el mandato actual es más limitado, pues busca crear fisuras en la élite cubana para favorecer líderes pragmáticos, y no tiene socios cubanos organizados ni autorización para operaciones mortales.
La CIA declinó comentar, si bien el grupo tiene carácter flexible y sus atribuciones podrían ampliarse por decisión presidencial. El viceministro cubano Carlos Fernández de Cossío señaló en un comunicado que estas intenciones no sorprenden, dado que Cuba ha sido blanco histórico de espionaje, subversión y desestabilización.