La presidenta Laura Fernández inauguró el 14 de octubre el Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO), una prisión de máxima seguridad inspirada en el modelo salvadoreño.
El recinto, ubicado en el complejo penitenciario La Reforma, en Alajuela, está destinado a personas consideradas de alta peligrosidad y vinculadas con organizaciones criminales.
La cárcel tiene cinco módulos con capacidad para 1.020 personas cada uno; las autoridades prevén trasladar allí a los primeros reclusos a finales de octubre.
¿Cómo funcionará el centro?
Construido en un terreno de 91.000 metros cuadrados, el complejo cuenta con 31.000 metros cuadrados de infraestructura y una inversión de 16.774 millones de colones, unos 36 millones de dólares.
Según el Gobierno, tendrá videovigilancia, monitoreo electrónico permanente y controles reforzados de ingreso y salida para dificultar el ocultamiento de objetos prohibidos.
¿Qué contexto enfrenta el Gobierno?
La apertura ocurre mientras Costa Rica afronta altos niveles de homicidios: registró 905 en 2023, 876 en 2024 y 873 en 2025, según los datos citados.
El Gobierno sostiene que la cárcel ayudará a recuperar el control del sistema penitenciario y reducir la infiltración del crimen organizado, que, según las autoridades, sigue operando desde las prisiones.
Fernández viajará a El Salvador para conocer el Centro de Confinamiento del Terrorismo, cuya experiencia inspiró el diseño del CACCO.