El embargo de Estados Unidos sobre Cuba data de 1962, y en enero se sumó un bloqueo petrolero ordenado por el presidente Trump. Esto ha agravado la escasez de alimentos, medicamentos y servicios básicos, afectando desproporcionadamente a mujeres, niños, ancianos y otros grupos vulnerables.
Los expertos instaron a la comunidad internacional y al Consejo de Seguridad de la ONU a actuar con urgencia, y pidieron a Estados Unidos revocar las medidas contrarias al derecho internacional. Además, alertaron que las consecuencias humanitarias amenazan los derechos a la salud, la vida, la alimentación y el desarrollo.