El trasfondo
La imputación se apoya en dos líneas de evidencia: los encuentros de González con Leire Díez —exmilitante socialista señalada como “fontanera” del PSOE— y la apertura de expedientes disciplinarios contra miembros de la UCO.
- Reuniones con Leire Díez: González reconoció al menos dos encuentros tras asumir el cargo, aunque inicialmente el ministro del Interior negó que existieran. En el segundo, Díez intercedió por un guardia civil imputado en el caso Koldo.
- Expedientes intimidatorios: La Fiscalía apunta que se abrieron informaciones reservadas de forma reiterada solo contra agentes que investigaban casos sensibles, sin justificación disciplinaria real. La finalidad sería “generar un efecto intimidatorio”.
El dato clave
La Fiscalía sostiene que el expediente disciplinario dejó de ser un instrumento de control interno para convertirse en “un instrumento empleado para ejercer la intimidación”. La Audiencia Nacional investiga si se buscó el “efecto desaliento” contra la UCO mediante la “utilización abusiva de la potestad disciplinaria”.
Lo que dicen
El Gobierno confirmó que mantiene su confianza en Mercedes González pese a la imputación. La directora, por su parte, defiende que en sus reuniones con Díez solo habló de temas familiares y que se negó a reponer en el cargo al comandante imputado en el caso Koldo.
Qué sigue
El juez citó a González y a Llamas a declarar el próximo 16 de julio. La investigación deberá determinar si existió una red orquestada por Leire Díez para desestabilizar a los investigadores que afectaban al PSOE y al Ejecutivo.