El panorama general
MSG ha confirmado en el pasado que usa tecnología de reconocimiento facial y ha vetado la entrada a sus adversarios. Antes de este artículo, Wired ya había reportado que la arena rastreó los movimientos de una mujer trans durante dos años. La demanda actual se suma a un historial de tensiones entre el dueño James Dolan y la prensa.
El artículo en cuestión
Según la pieza de Wired del 9 de julio:
- La base de datos "talent" contenía cerca de 40.000 entradas con etiquetas como "LGBTQIA+".
- Casi 100 personas fueron marcadas con esa designación, entre ellas Ricky Martin, Phoebe Bridgers y Selena Gomez.
- Los asistentes recibían puntajes de riesgo que iban desde "bajo riesgo" hasta "no alojar".
Lo que dicen
MSG sostiene que la información fue obtenida por un grupo de hackers (ShinyHunters) y que Wired "rebuscó en la dark web", tomó fragmentos fuera de contexto y fabricó una narrativa falsa. La empresa afirma que los datos sobre orientación sexual se usaban para invitar a la comunidad LGBTQIA a eventos de inclusión y patrocinio.
Wired respondió en redes sociales que defiende su reportaje y calificó la demanda de "infundada y ridícula". La publicación dijo que planea "defenderla vigorosamente" y continuar investigando el uso de tecnología en el imperio de Dolan.
Qué sigue
El caso avanza en los tribunales de Nueva York. Ambas partes han anticipado una batalla legal larga. MSG pide que se responsabilice a los periodistas por "publicar clickbait en lugar de hechos", mientras que Wired insiste en que su labor es parte del deber de rendir cuentas al poder.