El panorama general
El Niño se caracteriza por un calentamiento anómalo de la superficie del Pacífico ecuatorial, lo que altera los patrones climáticos globales. En Chile, esto suele traducirse en precipitaciones superiores al promedio en la zona centro-sur. La NOAA confirmó que las condiciones ya están presentes y que se intensificarán hacia el verano 2026-2027.
- El índice Niño 3.4 (zona central del Pacífico) registra una anomalía de +0,9 °C.
- En zonas más cercanas a la costa sudamericana (índice 1+2), la anomalía alcanza +1,8 °C.
- Los modelos proyectan un 63% de probabilidad de que el evento sea intenso (anomalía superior a +2,0 °C) entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
Entre líneas
La DMC fue clara en rechazar el concepto de "Niño Godzilla". El meteorólogo Matías Pino explicó que no es una categoría científica, sino una denominación mediática. Aún así, reconoció que las señales actuales —como el aumento récord de temperatura superficial del mar— apuntan a un escenario real de invierno lluvioso, especialmente durante la primavera.
Los números que importan
- Temperatura oceánica: El Pacífico presenta una anomalía promedio de +0,94 °C, cifra que el meteorólogo calificó como "récord histórico".
- Pronóstico trimestral (julio-agosto-septiembre): Se esperan lluvias que superen los 150 milímetros en la zona central, por sobre lo normal.
- Junio seco: En la estación Quinta Normal (Santiago) solo cayeron 0,7 milímetros, el tercer junio más seco desde que hay registros.
Qué sigue
La DMC advierte que El Niño "es un proceso que se tiene que ir dando lentamente". Aunque las condiciones ya están instaladas, las lluvias intensas no llegarán de inmediato: se requiere que las teleconexiones atmosféricas —como el aporte de humedad y el avance de sistemas frontales— se activen plenamente. El foco estará en los próximos meses, en especial durante la primavera, cuando se prevé la mayor actividad del fenómeno.