El trasfondo
El monitoreo de grupos digitales por parte de la PDI comenzó tras el ataque en el liceo Lezaeta de Calama, donde un escolar mató a una funcionaria. La policía detectó conversaciones que indicaban la planificación de nuevos actos violentos, lo que llevó a la intervención en los dos colegios.
Los números que importan
- En el Centro Educacional Rayun Larun de Puente Alto: cuatro cuchillos carniceros y un pasamontañas.
- En la escuela Irene Frei de Lautaro: dos cuchillos y un aerosol con una sustancia química aún en peritaje.
Entre líneas
Ambos casos estarían vinculados por la intención de emular lo ocurrido en Calama. La edad de los implicados —10 y 11 años— los hace inimputables penalmente en Chile, por lo que no enfrentarán sanciones judiciales. La investigación se centra ahora en determinar si existía coordinación entre ellos y si otros menores estaban involucrados.
Qué sigue
Los menores quedaron a disposición de sus tutores legales. La PDI mantiene el monitoreo en redes sociales y colegios para anticipar nuevas amenazas, mientras las comunidades escolares refuerzan medidas de seguridad.