Por qué importa
Las protestas empezaron contra un desarrollo turístico de unos 5.000 millones de euros en la laguna Vjosa-Narta y la isla Sazan. Pero rápidamente escalaron a una exigencia de renuncia de todo el establishment político, acusado de corrupción y falta de transparencia.
El panorama general
Albania busca entrar a la UE y debe cumplir el capítulo 27 de legislación ambiental. La Comisión Europea pidió al país “actuar sin demora” para no poner en riesgo ese proceso. El grupo ecologista Wetlands International calificó el humedal como “irremplazable”, con más de 200 especies de aves migratorias, flamencos, focas y tortugas marinas.
Entre líneas
El movimiento, llamado “Revolución Flamenca” en redes sociales, no tiene liderazgo formal. Se organiza por TikTok e Instagram y reúne a estudiantes, ambientalistas y profesionales. La falta de transparencia de los planes —diseñados por inversionistas extranjeros— es el eje del malestar.
Lo que dicen
Los manifestantes presentan cinco demandas concretas:
- Renuncia del gobierno de Rama.
- Derogación de la ley de estatus especial para inversionistas estratégicos.
- Retiro del “Paquete de Montaña” (normas que facilitan construcciones).
- Reversión de reformas a la Ley de Áreas Protegidas.
- Anulación de cambios a la Ley de Patrimonio Cultural.
El primer ministro confirmó que el proyecto sigue adelante y aseguró que se hará una evaluación de impacto ambiental. “Estamos orgullosos de lo que hemos hecho por la vida silvestre”, declaró.
Qué sigue
Las protestas continúan cada tarde frente a la oficina de Rama. El gobierno insiste en que el resort transformará la economía y generará empleo. La UE observa si Albania actúa antes de que el caso afecte su candidatura al bloque.