Los números que importan
- Alemania: 41,5 °C en Möckern-Drewitz (Sajonia-Anhalt), superando el récord de 41,3 °C del día anterior.
- República Checa: 40,8 °C en Doksany, al norte de Praga, la temperatura más alta desde que hay registros.
- Dinamarca: 37 °C en Ødum, cerca de Aarhus, batiendo el récord de 36,4 °C de 1976.
- Suiza: 39 °C en Basilea, tercer día consecutivo con récord para junio.
- Italia: 18 ciudades en alerta roja, con mínimas nocturnas de 25,4 °C en Bolzano, la noche de junio más cálida registrada.
El efecto dominó
El calor extremo colapsó infraestructuras en varios países. En Alemania, el asfalto de dos tramos de la autopista A2 cerca de Berlín se fracturó por las altas temperaturas, lo que obligó a cerrar la vía. Deutsche Bahn pidió evitar viajes en tren no esenciales y permitió cancelaciones gratuitas.
En la ciudad de Dormagen, al oeste de Alemania, bomberos evacuaron a decenas de residentes de un hogar de ancianos por condiciones peligrosas. Las temperaturas dentro del edificio alcanzaron los 35 °C. Una persona murió durante la noche, aunque no se ha confirmado si fue por el calor.
En Francia, el calor provocó decenas de muertes, interrumpió el transporte ferroviario y aumentó los incendios forestales respecto al año anterior.
Lo que dicen
Katrin Goering-Eckardt, exlíder del Partido Verde alemán, declaró en X: "Este calor no es un clima veraniego agradable. Es una crisis sanitaria". En Berlín, la policía desplegó dos cañones de agua para rociar niebla sobre la población.
Qué sigue
Los servicios meteorológicos prevén que el calor extremo disminuya durante el fin de semana, con tormentas eléctricas esperadas para el domingo. La Organización Meteorológica Mundial advirtió que la ola de calor tendrá "impactos mayores" en la salud y los ecosistemas.
La imagen completa
El fenómeno, impulsado por un "domo de calor" –un área de alta presión persistente y lenta–, comenzó en la península ibérica y se desplazó hacia el norte y este de Europa. Los científicos señalan que sin el cambio climático provocado por el hombre estas temperaturas habrían sido prácticamente imposibles. La infraestructura europea, diseñada para climas más fríos, mostró su vulnerabilidad ante episodios que antes eran excepcionales y ahora se vuelven más frecuentes.