Por qué importa
Webster aporta a Santander una amplia base de depósitos de particulares y empresas, un activo clave después de la crisis de Silicon Valley Bank. Con esta compra, el grupo español espera:
- Generar sinergias de costes por 800 millones de dólares anuales hacia 2028 (el 19% de la base de gastos conjunta).
- Alcanzar un retorno sobre el capital tangible (RoTE) del 18% en su filial estadounidense, frente al 13,2% actual.
- Aumentar el beneficio por acción entre un 7% y un 8% para 2028.
El dato clave
La Fed evaluó el impacto de la operación sobre la competencia en mercados como Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut, donde el solapamiento de oficinas podría reducir sucursales y empleos. Aunque el supervisor expresó preocupación, concluyó que los beneficios públicos superan los efectos adversos. Santander se comprometió a minimizar el cierre de oficinas.
Qué sigue
El banco planea una integración “muy rápida” e indolora. La absorción legal debe completarse en un plazo de entre quince días y tres meses, según la autorización de la Fed. Hasta entonces, ambas entidades operarán de forma independiente y los clientes no necesitan hacer nada por ahora.
Los principales riesgos están en la ejecución: combinar procesos, tecnologías, políticas, contabilidad y sucursales. Santander confía en su experiencia en fusiones y en el tamaño manejable de Webster para minimizar contratiempos.
En el largo plazo
Santander ve en Webster una pieza clave para cumplir su objetivo de rentabilidad superior al 20% a nivel grupo en 2028. La contribución de EE.UU. será fundamental, especialmente si Brasil sigue mostrando debilidad. El gran desafío será demostrar que esta compra es el movimiento definitivo para consolidar su negocio en el mercado estadounidense.