Por qué importa
Las manifestaciones en Kraljevo muestran que la estrategia de Vucic —renunciar a la presidencia para conservar el poder desde otro cargo— no convence a sus opositores. La ley serbia le impide buscar otro mandato presidencial, pero muchos analistas y manifestantes esperan que pase al puesto de primer ministro y entregue la presidencia a un aliado leal.
Lo que dicen
- Marko Djokic, manifestante de 41 años: “No puedo imaginarme que renuncie y deje el poder a otra persona”.
- Vucic mismo, en un mitin el sábado, sonó combativo: pronosticó que su partido, el Progresista Serbio, ganará “de forma más convincente que nunca” en las próximas elecciones.
- No fijó fecha ni para su salida ni para los comicios, lo que mantiene la incertidumbre.
Entre líneas
El desastre del ferrocarril en Novi Sad (2024) es el detonante oficial, pero la protesta expresa un descontento más amplio contra la corrupción y la falta de rendición de cuentas en proyectos estatales. Vucich ha calificado a los manifestantes de “agentes extranjeros” que intentan derrocarlo. La respuesta de la calle es clara: no confían en su palabra.
Qué sigue
Sin fecha concreta para la renuncia ni para las elecciones, las protestas continuarán. La división del país es evidente: un mitin de Vucic en Belgrado y otro de los estudiantes en Kraljevo muestran dos Serbias enfrentadas. Lo que cambia es que, por primera vez en más de una década, el control de Vucic sobre el sistema político parece tener una fecha de caducidad —aunque nadie sabe si será real o solo un cambio de fachada.