El panorama general
Sudáfrica enfrenta una crisis de desempleo persistente y una economía frágil. Los grupos que convocaron las marchas, como la organización March and March, canalizan el malestar social hacia la población migrante, que según cifras oficiales representa menos del 4% del total de habitantes (unos 2,4 millones de personas). El Gobierno había rechazado las amenazas y el presidente Cyril Ramaphosa calificó de "vigilantismo" cualquier acción violenta.
Lo que sabemos (y lo que no)
- Las marchas se realizaron en Johannesburgo, Pretoria, Durban, Ciudad del Cabo y otras localidades. Los manifestantes portaban banderas sudafricanas y coreaban consignas como "¡Abahambe!" ("¡Deben irse!").
- No hubo violencia generalizada, pero sí incidentes aislados de saqueos e intentos de asalto a negocios de extranjeros. La policía realizó varios arrestos.
- El Gobierno desplegó un fuerte operativo de seguridad y mantuvo a la fuerza pública en "alerta máxima". Ramaphosa se reunió el lunes con líderes del movimiento para pedirles que evitaran disturbios.
- Al menos 25.000 migrantes —en su mayoría de otros países africanos— ya abandonaron Sudáfrica en las últimas semanas por temor a ataques. Varios países como Zimbabue, Ghana, Nigeria y Malaui repatriaron a sus ciudadanos.
La reacción inmediata
Mientras los manifestantes repetían que "no son xenófobos" y que solo quieren que se apliquen las leyes migratorias, el ministro de Policía en funciones, Firoz Cachalia, advirtió que quienes usen las protestas para delinquir enfrentarán todo el peso de la ley. Medios locales reportaron que algunas personas fueron obligadas por los manifestantes a mostrar su carnet de identidad para probar que eran sudafricanas.
Qué sigue
El ultimátum expiró sin un estallido masivo de violencia, pero la tensión sigue alta. El Gobierno deberá responder a las demandas de los grupos antimigración mientras mantiene la contención policial. Los países vecinos continúan monitoreando la seguridad de sus nacionales y podrían acelerar nuevas repatriaciones si la situación se deteriora.