El panorama general
La industria musical enfrenta un vacío legal frente a la inteligencia artificial. Grandes sellos demandaron a Suno y otras empresas por entrenar modelos con canciones sin licencia, pero no hay una ley federal que lo prohíba. Un informe de The Atlantic de la semana pasada reveló que cientos de artistas, desde Bad Bunny hasta Nirvana, aparecen en esas bases de datos.
Entre líneas
SZA vinculó directamente al productor Diplo con Suno, afirmando que tiene acciones en la compañía y que busca entrenar la IA con "las mentes negras más brillantes". Aunque no hay documentos públicos que confirmen esa inversión, Diplo ha promovido abiertamente la herramienta.
La artista también destacó una disparidad racial:
- El 13% de la población estadounidense es negra, pero domina la música global.
- SZA dice no haber escuchado "una canción AI blanca" y acusa a la tecnología de reproducir estereotipos.
- Señala que los artistas negros son "los más fáciles de robar" por la falta de protección legislativa.
Lo que dicen
Suno defendió su modelo la semana pasada. Su director de producto, Jack Brody, afirmó que la empresa preserva la creatividad humana y que la mayoría de sus empleados son músicos. Sin embargo, SZA rechazó ese argumento: "No hay nada que puedas decirme para que esto esté bien".
Qué sigue
SZA prometió "pelear todo el verano" contra estas prácticas. Su postura se suma a críticas previas: en marzo dijo sentirse "en guerra" con la IA. La industria espera que el Congreso estadounidense avance en una ley de protección de derechos de autor para contenido usado en entrenamiento de modelos, pero no hay fecha concreta.