Por qué importa
La demanda ciudadana de controles estrictos refleja una presión social directa sobre autoridades y funcionarios públicos. La mayoría exige consecuencias inmediatas o rápidas ante un resultado positivo, lo que podría influir en futuras regulaciones sobre consumo de drogas en cargos públicos.
Los números que importan
- 98% está de acuerdo con que las autoridades se sometan periódicamente a un test de drogas.
- 88% cree que todos los funcionarios públicos, incluidos presidente, ministros, jueces, fiscales y altos mandos policiales, deberían estar obligados.
- 96% apoya que una autoridad pierda su cargo si se acredita consumo de drogas ilícitas.
Entre líneas
Pese al amplio consenso sobre la consecuencia final, no hay unanimidad sobre el proceso. Un 48% opina que la salida debe ser inmediata tras un positivo, mientras que un 40% prefiere una suspensión mientras se analiza una segunda muestra. Solo un 11% opta por esperar la confirmación del resultado.
Esto muestra que una parte significativa de la población valora el debido proceso y evitar decisiones apresuradas, incluso en un tema con alto rechazo social.
Lo que dicen
Sobre el caso del exsubsecretario Juan Pablo Rodríguez, un 68% considera que debería recuperar su cargo si se demuestra que el resultado positivo fue un error de laboratorio. Esto sugiere que la ciudadanía distingue entre un consumo real y un posible fallo técnico, y apoya la reparación en ese escenario.
La imagen completa
La encuesta también midió la aprobación del presidente José Antonio Kast, que se ubicó en un 36% (un punto menos que la semana anterior). La desaprobación alcanzó el 58%, también con una leve baja. En paralelo, los temas que más preocupan son el clima (63%), la economía y el empleo (62%), y la seguridad (56%).