Por qué importa
El resultado es un impulso para el ala izquierda del partido, que busca consolidar su influencia de cara a las elecciones de mitad de mandato. El-Sayed, hijo de inmigrantes egipcios, sería el primer musulmán en el Senado si vence en noviembre.
- Su campaña se centró en el acceso universal a la salud (Medicare para todos), el recorte de la influencia corporativa en política y el fin de la ayuda militar incondicional a Israel.
- Recibió el respaldo de figuras como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, mientras que Stevens contó con el apoyo de Chuck Schumer y la gobernadora Gretchen Whitmer, además de un gasto externo récord de grupos alineados con AIPAC.
El panorama general
La victoria se suma a una ola de candidatos progresistas que ganaron primarias en otros estados este año. Michigan es un estado péndulo que votó por Donald Trump en 2024, pero que también eligió a la demócrata Elissa Slotkin al Senado en esa misma elección.
El-Sayed enfrentará al republicano Mike Rogers, excongresista y aliado de Trump, quien se presentó sin oposición en su primaria y ya acumula fondos de campaña. Los demócratas consideran esta banca como de las más vulnerables en su intento por recuperar la mayoría.
El estado de las cosas
El conteo se prolongó hasta la madrugada del miércoles. Con casi el 99% de los votos escrutados, El-Sayed lideró con 48,5% frente al 47,5% de Stevens, una diferencia de menos de 15.000 votos. Stevens reconoció la derrota y ofreció su apoyo para la elección general.
El-Sayed, que rehúye la etiqueta de socialista y se define como capitalista regulador, prometió una campaña enfocada en el costo de vida y la salud. En su discurso de victoria, citó a Muhammad Ali: "Sacudimos al mundo".
Qué sigue
El desafío inmediato será cerrar la brecha interna y convencer a los votantes moderados de que puede derrotar a Rogers. Trump reaccionó en redes sociales llamándolo "comunista" y "perdedor", mientras El-Sayed advirtió que los republicanos usarán su identidad musulmana en su contra.
La elección general definirá el control del Senado para los últimos dos años del mandato de Trump. Se espera que sea una de las contiendas más costosas del ciclo electoral.