Por qué importa
El acuerdo potencial entre Apple e Intel representa un cambio en la cadena de suministro global de chips. Hasta ahora, Apple depende casi totalmente de TSMC (Taiwán) para fabricar sus procesadores Apple Silicon. Incorporar a Intel como segundo proveedor diversifica el riesgo geopolítico y fortalece la producción local.
- Apple produciría chips de gama baja o anteriores (según analistas), no los modelos más avanzados para iPhones de alta gama.
- Intel aún está por detrás de TSMC en tecnología de fabricación, pero el respaldo de Trump y las inversiones de Nvidia aceleran su recuperación.
Los números que importan
- Acciones de Intel: subieron hasta 12% durante la sesión del jueves (máximo histórico de 135,13 dólares).
- Capitalización de mercado de Intel: supera los 608.000 millones de dólares, según Trump.
- Participación del gobierno de EE.UU.: posee un 10% de Intel tras convertir subsidios en acciones el año pasado.
- Rendimiento anual de Intel: las acciones subieron 220% en lo que va de 2026 y casi 490% en los últimos doce meses.
Lo que dicen
Trump, en su red Truth Social, afirmó: “He decidido ayudar a Intel porque necesitamos diseñar y fabricar nuestros chips aquí mismo, en Estados Unidos. Apple ha acordado colaborar con Intel”.
Ni Apple ni Intel han confirmado oficialmente el acuerdo. Medios como CNBC reportan que Lip-Bu Tan, CEO de Intel desde 2025, ha atraído inversiones de Nvidia y del propio gobierno, reavivando el interés de Wall Street.
Entre líneas
El anuncio tiene un fuerte componente político. Trump vincula la fabricación de chips con la soberanía económica y ataca a gobiernos anteriores por permitir que Taiwán y otros países “robaran” fábricas. Sin embargo, la viabilidad técnica del acuerdo es incierta: Intel probablemente fabricará chips para productos Apple más antiguos o de menor demanda, no los procesadores de última generación.
Además, el 10% de propiedad estatal en Intel le da al gobierno influencia directa sobre la compañía. La cifra que Trump mencionó —60.000 millones de dólares en participación— sugiere que el valor de Intel ha crecido significativamente desde esa transacción.
Qué sigue
El mercado espera confirmación oficial de ambas empresas. Si el acuerdo se concreta, Apple reduciría su dependencia de TSMC y ganaría un argumento de producción “Made in USA”. Para Intel, el desafío inmediato es demostrar que puede fabricar chips a escala y con la calidad que exige Apple, un cliente extremadamente exigente. La carrera por la inteligencia artificial y la demanda de semiconductores seguirán impulsando la volatilidad de estas acciones.