Por qué importa
La combinación de presiones externas e internas deja al Banco Central sin espacio para recortar la tasa, pero tampoco la sube. Eso refleja un equilibrio delicado:
- Inflación persistente: El IPC de junio (4,3%) superó las proyecciones, y la inflación subyacente alcanzó 3,4%.
- Actividad débil: El Imacec de mayo cayó 0,9% anual, por debajo de lo esperado, arrastrado por la minería y la inversión.
- Petróleo caro: El crudo volvió a cerca de US$100 el barril tras la nueva escalada de ataques en Medio Oriente, presionando los costos energéticos.
Entre líneas
El Banco Central evitó comprometerse con una dirección futura. Dijo que evaluará la tasa "reunión a reunión", señal de que no ve condiciones claras para moverse.
El organismo también destacó la depreciación del peso chileno y el alza de tasas internacionales impulsada por la Reserva Federal de EE.UU., dos factores que limitan su margen de acción.
Qué sigue
Los próximos movimientos dependerán de tres variables:
- Evolución del conflicto en Medio Oriente y su impacto en el petróleo.
- Comportamiento de la inflación local en los próximos meses.
- Señales de recuperación o mayor deterioro en la actividad y el empleo.
El Banco Central reafirmó que ajustará la política monetaria si la inflación proyectada se desvía de la meta del 3%.