Por qué importa
La crisis de acceso a la vivienda es estructural, no coyuntural. El Banco de España señala que ninguna de las medidas actuales —topes al alquiler, bonos de arrendamiento, avales públicos, limitaciones a pisos turísticos o protección ante impagos— resuelve el problema de fondo: faltan casas. Las consecuencias de estas políticas, dice, pueden ser muy distintas a las esperadas.
El dato clave
El déficit no se reparte de forma homogénea. Seis provincias concentran el 52,5% del desajuste entre viviendas construidas y nuevos hogares:
- Madrid
- Barcelona
- Alicante
- Valencia
- Murcia
- Málaga
En Madrid, solo el 9,9% del parque de viviendas está disponible para el mercado residencial, frente al 27,1% de media nacional. En Ávila, en cambio, esa cifra alcanza el 58,2%.
Lo que dice el Banco de España
El supervisor identifica varias causas que frenan la oferta:
- La regulación urbanística y de construcción
- La falta de mano de obra cualificada
- El desvío de viviendas hacia alquiler turístico o de corta duración (unas 400.000 propiedades)
- Las compras de no residentes: entre 2021 y 2025 sumaron el 7,4% de las transacciones, con 50.000 viviendas al año
- El parque de casas vacías de la burbuja de los 2000: alrededor de 450.000, muchas en ubicaciones o estados que dificultan su uso
Además, advierte que en España y Portugal la construcción nueva se ha quedado más rezagada respecto al aumento de hogares que en otras economías del euro, con la excepción de Alemania.
Lo que viene después
El Banco de España deja una pregunta abierta: ¿cómo acortar el tiempo para cerrar el déficit si la producción actual no alcanza? El documento no ofrece una receta única, pero insiste en que la prioridad debe ser dinamizar la oferta, no seguir interviniendo sobre la demanda. El próximo movimiento del Gobierno ante estas advertencias marcará el rumbo de la política de vivienda.