Por qué importa
La subida marca un hito en la normalización de la política monetaria japonesa, que por más de 20 años mantuvo tasas ultrabajas para estimular el gasto. Ahora, la inflación impulsada por la guerra obliga al banco central a enfriar la economía, aunque subir las tasas también encarece el crédito para empresas y el gobierno.
El dato clave
- La tasa subió un cuarto de punto, desde 0,75% a 1%.
- La inflación general en Japón fue de 1,4% en abril, aún por debajo del objetivo del BOJ del 2%.
- Los precios mayoristas crecieron más de 6% en mayo respecto al año anterior, el ritmo más rápido en tres años.
- El yen ronda los 160 unidades por dólar, presionado por las bajas tasas anteriores.
Entre líneas
La votación fue 7-1 a favor del alza. El gobernador Kazuo Ueda no asistió a la reunión por estar hospitalizado por una infección hepática, pero previamente había señalado una postura favorable a subir tasas. Su ausencia no alteró la decisión, lo que sugiere consenso interno.
Lo que dicen
Analistas señalan que Japón ya no necesita políticas de emergencia. "Después de veinte años de deflación, Japón está ahora en un ciclo inflacionario", dijo el economista Jesper Koll. El BOJ busca volver a una política monetaria normal, aunque enfrenta el dilema de controlar la inflación sin frenar el crecimiento.
Lo que cambia
El alza encarece las hipotecas y los préstamos empresariales, pero también fortalece al yen al hacer más atractivos los activos japoneses. El gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi ha respondido con subsidios a combustibles y uso de reservas estratégicas para contener el impacto en los hogares.