Los números que importan
- 69% de los almacenes reportó ventas inferiores a un día normal.
- 28,9% dijo que las caídas fueron considerables.
- 45% proyecta que las ventas seguirán bajando en los próximos días; un 47% espera normalizarse; solo un 8% prevé un repunte.
- 84% de los almacenes en Coquimbo sufrió consecuencias moderadas o graves.
- En Valparaíso, Metropolitana y O'Higgins, el 34,1% reportó caídas pronunciadas.
Por qué importa
El temporal no solo afectó a grandes empresas o al sector agrícola. Los almacenes de barrio atienden principalmente a clientes de ingresos medios y bajos, que dependen de ellos para compras diarias. Cuando sus ventas caen, se reduce el acceso a productos en zonas donde no llegan supermercados. Además, la interrupción de stocks de emergencia —como velas, agua y pilas— dejó a comunidades sin insumos básicos durante la crisis.
Entre líneas
Coquimbo presentó una paradoja: pese a tener el mayor porcentaje de daños graves, un 21,1% de los almacenes de esa región aumentó sus ventas, muy por sobre el 7,2% nacional. Esto sugiere que, en localidades donde el temporal fue extremo, algunos comercios se convirtieron en puntos de abastecimiento de emergencia, mientras que la mayoría no pudo operar con normalidad por cortes de ruta o daños estructurales.
El dato clave
Los productos que más se vendieron fueron pan, velas, agua, té y café. Los que más cayeron: bebidas, helados y refrigerados. Los quiebres de stock se concentraron en el trío velas, agua y pilas —justamente los artículos más necesarios durante cortes de luz y agua potable.
Qué sigue
Un 45% de los almaceneros espera que las ventas sigan a la baja. La CCS calificó las perspectivas como “pesimistas” y advirtió que el impacto aún está en desarrollo. La prioridad inmediata, según el gremio, es restablecer la conectividad y el suministro eléctrico para que los locales puedan reabastecerse y atender la demanda que sí existe en categorías de emergencia.