Por qué importa
Estos misiles permiten ataques precisos desde distancias seguras sin exponer aviones tripulados a defensas aéreas enemigas. Sin ellos, el Pentágono dependería más de bombardeos con pilotos, aumentando el riesgo para los soldados. Hasta ahora, la cifra oficial de bajas estadounidenses es de 18 soldados.
El estado de las cosas
- ATACMS y PrSM: agotados "virtualmente" en su totalidad, según fuentes del Comando Central.
- Costo unitario: más de 1 millón de dólares por misil.
- Guerra en Irán: comenzó el 28 de febrero de 2026, con un alto al fuego en junio que no detuvo los combates.
- Costo total: el Pentágono reporta 37.500 millones de dólares; análisis independientes estiman más de 130.000 millones.
Los números que importan
Un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) de julio estima las existencias actuales de defensa aérea:
- Patriot interceptors: de 2.330 antes de la guerra a entre 759 y 827.
- THAAD interceptors: de 452 antes de la guerra a entre 234 y 278.
El mismo CSIS calcula que no se recuperarán los niveles previos a la guerra hasta mediados de 2029 como mínimo.
Entre líneas
La dependencia de estos misiles en la guerra de Ucrania —donde las fuerzas ucranianas usaron ATACMS contra objetivos en Rusia— ya había reducido las reservas antes del conflicto con Irán. Además, el Pentágono tuvo que transferir municiones desde otros teatros de operaciones, incluyendo sistemas de defensa aérea retirados de Asia Oriental.
Fuentes oficiales reconocen que el ritmo de consumo de misiles en los primeros meses de la guerra no es sostenible. El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, afirmó que Estados Unidos "tiene todo lo necesario para ejecutar las órdenes del presidente", aunque no detalló las existencias actuales.
Lo que dicen
Analistas advierten que la escasez limita la capacidad de respuesta de Washington. La falta de alternativas fiables a los ATACMS y PrSM obligaría al Ejército a usar bombardeos tripulados, lo que expone a los pilotos a los sistemas de defensa aérea iraníes, que han recibido nuevos equipos de China y Rusia durante la guerra.
Qué sigue
El gobierno de Donald Trump enfrenta la presión de mantener la ofensiva sin poner en riesgo la preparación para otros escenarios. La reposición de los arsenales llevaría años, incluso si se detuviera el conflicto hoy. Mientras tanto, la guerra continúa y el consumo de municiones sigue.