La Canasta Básica Total, que define la línea de pobreza, se ubicó en $1.617.871, mientras que la Canasta Básica Alimentaria, para indigencia, fue de $880.938. La medición usa un hogar de cuatro miembros y define además segmentos como no pobres vulnerables y sector medio frágil, entre la pobreza y la clase media.
El alza de los ingresos necesarios quedó por debajo de la inflación porteña de 2,9%, lo que indica una leve pérdida de poder adquisitivo. Si se suma el alquiler, el umbral supera los $3,8 millones, un dato relevante dado que el 35% de los hogares porteños son inquilinos.