El dato clave
El ministro del Trabajo, Tomás Rau, confirmó hoy que la compensación implica una reducción de 0,2 puntos porcentuales en la cotización a cuentas individuales del seguro de cesantía y 0,15 puntos en el Fondo de Cesantía Solidario. Esto significa una baja de hasta 7% en las cuentas individuales de los trabajadores, aunque Rau aclara que "no es un retiro, es una reducción en la cotización".
El fondo contará con un aporte fiscal de 11.631 UTM (unos $10.000 millones) en los primeros dos años. Si los recursos son insuficientes, el Estado complementará la diferencia.
Las voces discordantes
La propuesta genera posturas enfrentadas entre los actores sociales:
- La Central Unitaria de Trabajadores (CUT) cuestiona la incorporación de un copago y que las empresas puedan delegar la obligación de tener salas cuna en los lugares de trabajo. Su presidente, José Manuel Díaz, advierte sobre la "mercantilización de la educación inicial".
- La Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), liderada por Susana Jiménez, aplaude la eliminación de la barrera que afectaba la contratación femenina y valora que el proyecto "avance decididamente".
Lo que sabemos (y lo que no)
El proyecto elimina el límite de 20 trabajadoras y amplía la cobertura a madres, padres, cuidadores legales, trabajadores independientes que coticen y trabajadoras de casa particular. La implementación será gradual, con el IPS administrando el Fondo de Sala Cuna.
Queda por verse en el debate parlamentario si la fórmula de financiamiento —que reduce el seguro de cesantía de los trabajadores— generará suficiente respaldo transversal. El ministro Rau afirmó que "no hay un nuevo impuesto al trabajo", pero el costo recae sobre beneficio que hoy protege a los empleados en caso de despido.