Por qué importa
La evolución de los precios define la política cambiaria y monetaria del Gobierno. Un rebote por encima del 2% podría retrasar la apertura de importaciones o la reducción de controles. Además, la inflación acumulada en el año ronda el 17%, y las proyecciones para 2026 aún no garantizan una baja sostenida.
Entre líneas
Detrás del número global conviven tres factores que empujan los precios en direcciones opuestas:
- Vacaciones de invierno impulsaron recreación, turismo y restaurantes. Este efecto estacional elevó el rubro Cultura y recreación.
- El dólar mayorista subió un 6% entre mayo y julio, lo que presiona alimentos y bebidas importados. El consultor Julián Neufeld (Fundación Libertad y Progreso) señala un efecto pass‑through que se reflejaría en esos rubros.
- El petróleo Brent rozó los u$s 90 por barril tras tensiones geopolíticas, lo que genera incertidumbre en costos de transporte y energía.
Lo que sabemos
Las proyecciones de las principales consultoras:
- Eco Go: 2,1%. Señaló que alimentos crecen por debajo del promedio general, pero pescados tuvieron un salto puntual.
- Analytica: 1,9%. Reportó que en la tercera semana de julio alimentos subieron 0,4% y el promedio de cuatro semanas quedó en 2%.
- LCG: entre 1,9% y 2%. Registró una suba semanal de 0,3% en alimentos en la tercera semana, lejos del 2,4% del arranque del mes.
Qué sigue
El Indec difundirá el IPC oficial el jueves 13 de agosto. Si el dato se confirma cerca del 2%, el mercado leerá que la desinflación se estanca. El Gobierno deberá decidir si mantiene el ritmo de crawling peg del dólar o si espera que la temporada baja de vacaciones y las liquidaciones de indumentaria contengan precios en agosto.