El estado de las cosas
El borrador establece un régimen temporal de 60 días para organizar el tránsito por el estrecho:
- Los buques que entren al golfo Pérsico usarían un carril controlado por Irán.
- Las embarcaciones que salgan navegarían por aguas administradas por Omán.
- No se cobrarían peajes ni tarifas durante el período transitorio.
- Irán y Omán trabajarían juntos para despejar de minas un carril central.
El acuerdo reviviría partes del memorando que Estados Unidos e Irán firmaron en junio, pero que colapsó cuando los ataques a buques se reanudaron.
Lo que está en juego
Dos obstáculos clave siguen sin resolverse:
- El pago de peajes: Irán exige entre 5% y 7% del valor de la carga; Omán propone 3%. La administración Trump rechaza cualquier tarifa a Irán.
- El bloqueo naval estadounidense: Irán condiciona el acuerdo a que Washington levante su bloqueo contra los puertos iraníes. La Casa Blanca lo ha descartado antes.
Además, los ataques en la región continúan. Los hutíes atacaron un petrolero saudí en el mar Rojo el miércoles, y un buque indio se hundió frente a Yemen tras ser alcanzado por una lancha explosiva.
Entre líneas
Irán insiste en mantener algún nivel de control sobre el estrecho y dice que no volverá a ser una vía abierta como antes de la guerra. Trump, por su parte, ha alternado entre amenazas de "un golpe muy duro" y señales de apoyo a la diplomacia.
La diferencia entre ambas posiciones sugiere que un acuerdo final aún requiere concesiones de fondo. Mientras se define, el tránsito por Ormuz sigue reducido: apenas ocho buques cruzaron el martes, frente a los 130-140 diarios previos al conflicto.
La reacción inmediata
Los mercados reaccionaron con cautela. El petróleo Brent subió 1% hasta unos US$80 por barril el miércoles, tras haber caído casi 9% desde el inicio de la semana por el optimismo de un acuerdo. El precio sigue muy por debajo de los US$100 que alcanzó en julio.