Por qué importa
Meliá era el principal operador hotelero extranjero en Cuba, con una presencia de casi 40 años en la isla. Su salida marca un punto de inflexión para el sector turístico cubano, que ya enfrentaba una caída en la ocupación y restricciones derivadas del embargo de Estados Unidos. La empresa no es propietaria de los hoteles —son de titularidad estatal—, pero aportaba la marca, los sistemas de reservas y la gestión operativa.
El estado de las cosas
- Cronología: la retirada se ejecutó en dos fases. Un primer bloque de 15 hoteles cerró el 3 de junio. El anuncio de este martes completa el cese definitivo.
- Alcance: la medida incluye la suspensión del uso de marcas autorizadas, la actividad de recepción de turistas y la cadena de suministro local.
- Impacto financiero: Meliá evalúa la revisión del valor en libros de sus activos en Cuba. El detalle se conocerá con los resultados del primer semestre.
Entre líneas
La compañía no menciona directamente el embargo de EE.UU. en su comunicado al regulador, pero fuentes de la cadena habían señalado en mayo que la ocupación en sus hoteles cubanos cayó al 34,1% en el primer trimestre, muy por debajo del 58,8% del resto de su cartera global. La escasez de combustible y la cancelación de vuelos —consecuencias del endurecimiento de las sanciones— agravaron la situación. La brecha entre los resultados en Cuba y el resto del grupo nunca fue tan pronunciada.
Qué sigue
La filial portuguesa de Meliá trabaja en una transición ordenada para minimizar el impacto en empleados, proveedores y clientes. El grupo detallará el costo financiero de esta salida cuando publique los resultados del primer semestre. La decisión, en todo caso, deja a Cuba sin su principal socio extranjero en la gestión hotelera, un golpe directo a una de las pocas fuentes de divisas que mantenía la isla.