El estado de las cosas
Tras la ruptura del viernes, el biministro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado, gestionó contactos directos con Araya para recomponer el pacto. Araya planteó su exigencia en privado a Alvarado y luego la hizo pública:
- Mantener la invariabilidad tributaria ya acordada (plazos escalonados según inversión y sobretasa del 1,5%).
- Rebajar el impuesto específico a los combustibles como “gesto a la clase media”, un tema sensible para el gobierno por el alza de precios derivada del conflicto en Irán.
“Si el gobierno quiere contar con mi voto, necesitamos una nueva negociación con ese piso”, afirmó Araya.
Entre líneas
La exigencia de Araya expone una fractura interna dentro del oficialismo entre Quiroz —a quien el PPD acusa de mala fe— y Alvarado, quien intenta amortiguar el golpe. Fuentes de Palacio reconocen un desacuerdo entre ambos respecto de la estrategia tributaria, aunque descartan una pelea abierta.
El senador Araya se defendió además de las críticas de la oposición, que lo acusa de negociar en solitario: “Todos estaban negociando, solo que no llegaron a buen puerto”.
El efecto dominó
El quiebre ya generó reacciones en cadena en el Senado:
- Matías Walker (independiente, comité Evópoli) dijo que solo respaldará la invariabilidad si se respeta exactamente la fórmula firmada con el PPD.
- Rojo Edwards (independiente RN) propuso volver a la tasa corporativa del 22% aprobada en la Cámara de Diputados, si la oposición no apoya la reforma.
- La directiva nacional del PPD respaldó a sus senadores y se sumó al recurso ante el Tribunal Constitucional que la oposición anunció contra la megarreforma.
Qué sigue
El gobierno busca descomprimir tensiones mediante un “diálogo tranquilo”, según Interior, pero la confianza está quebrada a menos de 48 horas de la votación en la Sala del Senado. Sin el voto del PPD —tres senadores clave—, el Ejecutivo no podrá ampliar su mayoría mínima de 26 votos oficialistas, lo que deja la megarreforma en un escenario de alta incertidumbre.