El origen del conflicto
La chispa fue la decisión de RN de dar libertad de acción a sus diputados para votar el libelo contra Grau, impulsado por Republicanos y el Partido Nacional Libertario. Algunos diputados RN, incluido el jefe de bancada Diego Schalper, se descolgaron del apoyo, lo que generó críticas desde el sector más duro.
Dirigentes republicanos reactivaron el término "derechita cobarde" para referirse a esa postura. Dentro de RN, en privado, algunos respondieron calificando a Republicanos como "derecha merluciana", en alusión a un estilo "atrevido" e "inexperto" similar al del Frente Amplio.
Lo que dice RN
En su declaración, la comisión política del partido exige que cesen los ataques. Puntos clave:
- Condena el "trato hostil y agresivo" de parlamentarios republicanos contra miembros de RN.
- Afirma que esas conductas son "inaceptables entre fuerzas políticas que respaldan a un mismo gobierno".
- Defiende la independencia de sus legisladores: "No nos intimidan las presiones externas ni las declaraciones destempladas".
- Exige que el Partido Republicano dé "señales claras de que este tipo de matonaje político no es aceptable".
La secretaria general de RN, Katherine Martorrell, advirtió que su partido "no va a guardar silencio frente a las descalificaciones" y que sus parlamentarios "no actúan bajo presiones ni ultimátums".
Lo que está en juego
La votación de la acusación constitucional contra Grau es la prueba más concreta de la grieta. Si RN no se pliega al bloque republicano, el libelo podría fracasar, lo que debilitaría la posición del gobierno y alimentaría más roces.
Además, surgieron reparos dentro de RN sobre la propuesta del gobierno de crear una nueva instancia de coordinación entre partidos. El partido teme que ese mecanismo sirva para disciplinar a sus legisladores, justo cuando reclaman autonomía.
La imagen completa
La pelea no es solo por Grau. Refleja una disputa de larga data entre dos formas de entender la derecha: una más moderada y otra más confrontacional. La coalición gobernante enfrenta su mayor prueba interna desde que asumió Kast, y la unidad que el gobierno pide cada vez se ve más lejana.