Por qué importa
Los resultados muestran que Telefónica está logrando estabilizar su negocio principal tras un proceso de desinversiones en Latinoamérica. La compañía ya no depende de sus filiales en la región y concentra sus esfuerzos en cuatro mercados: España, Brasil, Alemania y Reino Unido.
El estado de las cosas
El comportamiento por segmentos fue desigual:
- España: ingresos de 6.513 millones (+2,5%)
- Brasil: 5.195 millones (+12,5%), por encima de la inflación local
- Alemania: 3.693 millones (-9,8%)
El negocio residencial (B2C) aportó 9.693 millones, un 5,6% más en el segundo trimestre. El segmento empresas (B2B) creció un 9,5% en ese mismo periodo, mientras que el mayorista cayó un 12,4%.
Entre líneas
Las pérdidas contables de 338 millones no reflejan la operación real del grupo. Sin contar las desinversiones en Chile (impacto de 1.001 millones) y la provisión para la reestructuración en Alemania (265 millones), el beneficio de las operaciones continuadas fue de 954 millones.
La venta de activos en Hispanoamérica sigue siendo el principal lastre contable, pero también la herramienta que permite reducir deuda. Tras las desinversiones en Colombia y Chile, el único gran activo que le queda a Telefónica en la región es Venezuela.
Qué sigue
La compañía revisó al alza su previsión de flujo de caja operativo para 2026, de un crecimiento del 2% a más del 3% interanual. También confirmó un dividendo de 0,15 euros por acción, sujeto a votación en junta de accionistas.
Telefónica mantiene sus metas para el año: crecimiento de ingresos y ebitda ajustado entre el 1,5% y el 2,5%, una inversión cercana al 12% de los ingresos, y un flujo de caja libre de unos 3.000 millones.