Lo que cambia
La nueva norma elimina el beneficio de protección inmediata para especies en la categoría "amenazada". En su lugar, cada una debe esperar un plan de protección a medida:
- El proceso de aprobación puede demorar meses o años.
- Durante ese tiempo, las empresas pueden solicitar excepciones para operar en sus hábitats.
- Una segunda modificación exige analizar el costo económico al definir un hábitat como crítico para la supervivencia de una especie.
Los críticos señalan que este requisito económico permite a las corporaciones influir para que se autorice el desarrollo justo donde viven los animales.
Entre líneas
El secretario del Interior, Doug Burgum, defendió la decisión al argumentar que la ley se usó durante demasiado tiempo para frenar proyectos. "El éxito debería medirse por la recuperación de las especies y su salida de la lista de protección, no por seguir agregando más especies", afirmó.
Ambientalistas ven el resultado opuesto. Noah Greenwald, del Centro para la Diversidad Biológica, sostuvo que eximir a industrias que destruyen hábitats elimina la protección donde más se necesita: "Si eximen a las industrias que causan la destrucción del hábitat, estarán eximiendo la principal amenaza para esas especies".
El panorama general
Esta no es la primera vez que la administración Trump intenta desarmar la Ley de Especies en Peligro. Cambios similares se hicieron durante su primer mandato, pero fueron revertidos bajo el gobierno de Joe Biden. La normativa que otorgaba protección automática databa de 1975 para animales y 1977 para plantas.
Qué sigue
Especies como la mariposa monarca, la tortuga caimán gigante y el búho moteado de California quedan sin resguardo mientras se diseñan sus planes individuales. Grupos ambientalistas anticipan demandas judiciales para frenar la medida y proteger a los animales en riesgo de extinción.