Lo que dicen
Versión de la Facultad de Derecho:
- El director Miguel González afirma que la actividad duró una hora y media sin interrupciones ni agresiones físicas contra la diputada.
- Acompañantes de Rodríguez hicieron gestos burlescos y grabaron permanentemente a estudiantes para “irritarlos”.
- La diputada no informó a la facultad sobre supuestas amenazas de muerte que habría recibido.
- Tras el evento, desde redes sociales de Rodríguez se construyó una narrativa de escupitajos y violencia que no coincidía con las imágenes difundidas.
Versión de la diputada Rodríguez:
- Rechazó las acusaciones y calificó los hechos como un acto “premeditado y coordinado”.
- Insistió en que sufrió escupos, empujones, insultos y amenazas, y que entregó esos antecedentes a la universidad y a la policía.
Por qué importa
El caso expone cómo un evento político en una universidad pública puede generar dos relatos irreconciliables. La diputada del Partido Republicano denunció censura y agresiones; la facultad contraataca con acusaciones de provocación y tergiversación. La investigación disciplinaria que ya instruyó la universidad definirá si hay sanciones, pero el conflicto político probablemente se mantendrá.
Entre líneas
- La facultad cuestiona que Rodríguez no haya informado sobre amenazas previas, lo que sugiere que la universidad considera que el equipo de la diputada buscaba un escándalo.
- El hecho de que dirigentes estudiantiles no pudieran ingresar a la actividad también es señalado como un factor que aumentó la tensión, aunque la facultad no explica quién impidió ese ingreso.
Qué sigue
La Comisión de Cultura de la Cámara recibió el oficio de la universidad. No hay una fecha anunciada para que se pronuncie al respecto. La investigación disciplinaria interna de la Facultad de Derecho deberá recabar testimonios y revisar grabaciones para establecer responsabilidades.