Por qué importa
La decisión marca un precedente sobre cómo se regulan las campañas de cine de terror en espacios públicos. No es la primera vez que la ASA interviene contra publicidad de películas, pero el fallo subraya que el realismo de una figura infantil —aunque sea ficticia— pesa más que la intención artística o narrativa del estudio.
- Las quejas provinieron tanto de padres como de adultos que vieron los carteles en estaciones de metro y en una valla publicitaria visible desde una guardería.
- La ASA también señaló que el estudio Warner Bros no extendió su política de mantener anuncios de terror a más de 100 metros de escuelas a las guarderías.
El estado de las cosas
La ASA solo prohibió los carteles en exteriores, no los anuncios de televisión ni los de streaming. Estos últimos ya tenían una restricción horaria (después de las 19:30) y pasaron antes el filtro de Clearcast. Tampoco aceptó otros argumentos de los quejosos, como que la imagen fuera insensible ante conflictos globales o que afectara a padres que han perdido hijos.
Entre líneas
Warner Bros defendió la campaña asegurando que la figura era una "momia viva" que vuelve con sus padres como adolescente, con una expresión neutral y sin violencia explícita. Sin embargo, la ASA consideró que el maquillaje, los labios agrietados y el ojo hinchado daban una "impresión realista de un niño muerto", independientemente de la intención del estudio.
La decisión revela una brecha entre la narrativa del estudio —que busca evitar la alarma— y la percepción del público ante imágenes que, fuera de una sala de cine, pierden el contexto de ficción.
Qué sigue
Los carteles en su forma actual no podrán volver a aparecer en el metro ni en vallas exteriores. La ASA ordenó a Warner Bros que, en el futuro, coloque cualquier publicidad que pueda asustar a niños pequeños en lugares donde no sea vista por ellos. Esto incluye revisar la ubicación de vallas cerca de guarderías, un vacío que el estudio no había contemplado.