Por qué importa
El Centro Kennedy era considerado una institución apolítica durante décadas. La decisión de Trump de reemplazar a miembros de la junta directiva e instalar aliados alteró su programación y modelo de negocio. Folds señaló que ahora cualquier artista que acepte o decline una invitación al centro arriesga ser interpretado como un gesto político, lo que desalienta a muchos creadores.
Lo que dijo Ben Folds
- Afirmó que "cuando politizas el arte, obtienes propaganda".
- Explicó que no podía garantizar la seguridad de los artistas ante posibles represalias si expresaban algo que desagradara al presidente o sus aliados.
- Relató el incidente de septiembre de 2025, cuando un grupo organizado de republicanos abucheó a la guitarrista Yasmin Williams tras criticar cambios en el centro.
- Concluyó que la toma de control "paralizó" al Kennedy Center, rompió su modelo de negocio exitoso y faltó el respeto a su misión original.
Entre líneas
El testimonio de Folds revela un dilema práctico: el centro perdió su neutralidad, y eso afecta directamente la viabilidad de su programación. Artistas como Jon Batiste y Sara Bareilles, que él mismo llevó antes, probablemente evitarían presentarse hoy. La audiencia del Congreso —titulada "Desperdicio monumental"— también cubrió otros proyectos de Trump, como la renovación del Ala Este de la Casa Blanca y el estanque del Monumento a Lincoln.
Lo que viene después
La denuncia de Folds se suma a las críticas de legisladores demócratas sobre el uso de fondos federales en lo que consideran "proyectos de vanidad" del presidente. Queda por ver si el testimonio genera acciones legislativas o investigaciones adicionales sobre la administración del Kennedy Center y su impacto en las artes.