Flock ha instalado más de 100.000 cámaras lectoras de matrículas en todo el país, operadas por policías, asociaciones de vecinos y empresas. Los opositores, tanto de izquierda como de derecha, consideran que la vigilancia masiva vulnera la privacidad y puede ser mal utilizada.
El movimiento planea una semana nacional de acción a finales de agosto, mientras varios estados debaten restricciones al uso policial. La controversia ha llevado a demandas y protestas en consejos municipales, sin que se haya alcanzado un consenso regulatorio.