Cómo llegamos aquí
- Entre 2019 y 2025, la coordinadora del Departamento de Salud y su secretaria preparaban documentos falsos para simular servicios de terceros que nunca existieron.
- El Departamento de Finanzas pagaba esas boletas, los terceros recibían una comisión y el resto del dinero iba al marido de la secretaria, quien lo blanqueaba a través de sociedades.
- La Fiscalía allanó propiedades en enero de 2025 e incautó computadores, efectivo y seis vehículos.
Entre líneas
El esquema no requirió alta tecnología: bastó con que dos funcionarias de confianza del área de salud usaran su acceso administrativo para generar pagos ficticios. La red de diez colaboradores externos (ninguno municipal) permitió dispersar el rastro del dinero y dificultar su detección durante más de cinco años.
Lo que dicen
El fiscal Patricio Cooper explicó que los condenados "preparaban la documentación con los trabajos inexistentes, se producía el pago a esos terceros, y finalmente se desviaban los fondos al marido, quien simulaba los dineros en varias sociedades para blanquearlos".
Lo que cambia
- Las dos exfuncionarias cumplirán 8 años de presidio efectivo: 4 por fraude al fisco y 4 por lavado de activos. Además, deberán pagar una multa equivalente al 50% del perjuicio fiscal.
- El cónyuge recibió 7 años (4 por lavado y 3 por fraude de prestaciones estatales).
- El tribunal ordenó el comiso de inmuebles y vehículos comprados con los fondos robados.
El panorama general
El caso expone una falla recurrente en corporaciones municipales chilenas: la falta de controles internos para validar que los pagos por servicios correspondan a trabajos reales. Aquí el perjuicio supera los $760 millones, pero la estructura de 13 involucrados sugiere que el sistema de rendición de boletas fue explotado de forma sistemática sin levantar alertas durante años.