Entre líneas
Ossandón dijo que respaldó la idea inicial porque creyó que se trataba de un ofrecimiento voluntario del médico a la paciente. La parte que no leyó establece lo contrario:
- La mujer puede rechazar escuchar los latidos.
- Si lo hace, el médico debe negarse a practicar el aborto.
- En la práctica, la escucha se convierte en un requisito obligatorio.
“La segunda parte para mí fue una sorpresa”, declaró la diputada. Añadió que el autor del proyecto, Cristóbal Urruticoechea (Partido Nacional Libertario), no le informó de esa cláusula.
Lo que dicen
La activista religiosa Licarayén Fernanda Torres cuestionó la iniciativa en Instagram con un video que supera el millón de vistas. “¿Es necesario torturar a las mujeres de esta manera?”, dijo. Organizaciones feministas y profesionales de la salud también han calificado la medida como revictimizante.
Qué sigue
Ossandón propuso impulsar una legislación alternativa donde escuchar los latidos sea una opción voluntaria, no una exigencia. El proyecto original sigue en trámite con el resto de sus patrocinadores, pero el retiro de una firmante de RN abre la puerta a más deserciones.